Hacienda cafetera
Por la mañana salimos a pasear y despedirnos de Salento.
De camino encontramos unas tirolinas y nos lanzamos a volar. Muy chula la experiencia.
Recogemos la casa, empacamos y con la furgoneta a la hacienda. Es solamente 49 min. Y llegamos a un paraíso, con piscina, yacuzzi y spa, en un entorno de plataneras y cafetales.
Día de relax a remojo, Blanca lo disfruto como nadie. Un día tranquilo, disfrutando de los colibríes y demas pajarillos locales.






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